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He establecido el punto de partida en el Renacimiento (moda italiana) porque a partir de aquí todo nos servirá como base para analizar la evolución de la moda a nuestros días, tal vez no tanto evolución y si repetición matizada, pero para el caso… Y con lo dicho adentrémonos en El Renacimiento: moda Italiana de los siglos XV y XVI.
Retorno a lo clásico
Tras los siglos de oscuridad medieval, el Renacimiento supuso el redescubrimiento de la antigüedad clásica y preparó la entrada a la Edad Moderna.
Tanto política como iglesia permitieron que los artistas florentinos desenterrasen la cultura romana (de origen pagano) sacando a la luz textos hasta entonces prohibidos. Ello repercutió en el arte, en la vida cotidiana y por supuesto también en la indumentaria.
Vuelven a imitarse los modelos grecolatinos y se reemplaza la visión vertical y estilizada del Gótico por una estética horizontal. El hombre va a ser el centro del mundo, por lo tanto el cuerpo vuelve a insinuarse bajo el vestido.
Sisas como ventanas
Las sisas del vestido se fueron ampliando cada vez más. La Iglesia, que vigilaba muy de cerca la indumentaria de sus fieles, advirtió la tentación y el recreo para la vista que suponían, así que las acabó denominando “ventanas del infierno”, (las sisas en aquel momento no eran las de ahora, sino que hacían referencia al escote sobre el hombro).
Se impone la melena
La melena estuvo muy difundida, pero la creencia de que podía ser la causante de epidemias, hizo que reyes y corte promovieran cortársela, sin embargo la gran mayoría siguió llevándola.
Las mujeres se trenzaban el pelo y lo enrollaban alrededor de la cabeza. Se la cubrían con un velo, dejando siempre la frente despejada. También solían usar redecillas con perlas para recoger los moños a cada lado de las sienes.
En los hombres, el afeitado de la barba y el vestido largo que llevaban aproximaba la imagen masculina al aspecto femenino.
Caras virginales
Las doncellas en las galas lucían una corona, mientras que una vez casadas se cubrían el pelo con un velo. La moda imponía a la mujer un rostro despejado, sin maquillaje y sin vellosidades. Por ello las mujeres se rasuraban la frente y depilaban o teñían sus cejas.
Hadas y Princesas
Uno de los gorros que más contribuyeron a dar este período un aire fantástico, fue elhennim, que era una especie de cucurucho forrado de terciopelo o bordados. Se cree que fue importado a Europa de Siria, por los últimos cruzados.
En general, siempre se ha considerado que las formas alargadas reflejan una sociedad idealista, por eso el hennim tuvo tanto éxito.
La próxima semana publicaremos la 2º parte. Si te gustó lo que viste hasta ahora, te invito a que dejes tu comentario.
Hasta la próxima.
Marian Aubone





