Fuente:
http://www.locosporlageologia.com.ar/%C2%BFes-lo-mismo-gema-que-piedra-preciosa/

Una pregunta común que se formula la gente es si estos dos términos son o no sinónimos, y si pueden o no ser intercambiados entre sí.
Pues no, hay sutiles diferencias, y si bien toda piedra preciosa es gemma o (gema), lo inverso no es cierto, es decir que no toda gema es piedra preciosa.
La palabra gema se usa para designar a cualquier elemento natural o artificial, de origen orgánico o inorgánico que pueda emplearse por sus características particulares en la fabricación de joyas.
El término piedra preciosa exige en cambio, que se trate de elementos naturales e inorgánicos, es decir que pueden ser minerales o aún rocas, pero ninguna otra cosa.
En definitiva, gemma comprende a todas las piedras preciosas, y además a otras sustancias como las perlas por ejemplo, que no son ni mineral ni roca.
¿Cuáles son las condiciones que se requieren para que una sustancia sea gema?
Básicamente son tres: belleza, durabilidad y escasez relativa.
Esto implica que de las 4.100 especies minerales que se conocen, solamente unas 300 constituyen variedades gemológicas, porque son las que cumplen los tres requisitos. Además se le suman unas pocas variedades de rocas.
Por otra parte, las condiciones mencionadas, pueden ser a veces algo subjetivas, lo que hace que el valor de determinadas gemas fluctúe bastante en el mercado.
Tal es el caso de la belleza, que es casi siempre difícil de definir. En materia de piedras preciosas, puede ser algo más fácil de estipular, pero para las gemas en general, puede llegar a depender del gusto y de la moda hasta extremos insospechados.
Por esa razón, llegaron a ser gemas algunos elementos como el carey (obtenido del caparazón de las tortugas), el marfil, las perlas, el coral y el ámbar, por ejemplo.
¿Qué puede agregarse del resto de las propiedades exigibles en una gema?
La durabilidad tiene que ver con la dureza. Aunque la mayoría de las piedras preciosas son muy frágiles, son también muy duras, por lo que sobreviven al desgaste, pero no a los accidentes.
Esta condición hace del diamante, el mineral más duro, también el más caro.
Por fin, se exige también una relativa escasez, porque nadie estaría dispuesto a pagar una fortuna por una piedra que puede encontrar de a toneladas en un simple paseo por las sierras.
De todas maneras, debe tenerse en cuenta que la escasez se refiere no al mineral mismo, sino a la forma en que se encuentra cuando la variedad es preciosa.
Así por ejemplo, aun siendo la sílice, (que en su forma común constituye el cuarzo) el compuesto más abundante en la corteza, tiene numerosas presentaciones menos corrientes que generan sus variedades gemológicas (cristal de roca, jaspe, ópalo, amatista, ágata)
¿Qué rocas son gemológicas?
El lapislázuli, que mucha gente cree que es un mineral, cuando en realidad está constituido por una mezcla de minerales como lazurita, sodalita, haüynita, calcita, pirita, wollastonita, escapolita y diópsido, en proporciones variables desde mayoritarias hasta simples trazas.
La obsidiana que es en realidad un vidrio volcánico y el mármol ónix (nombre comercial para el mineral aragonita en mezclas con calcita y otros minerales).
¿Existen gemas artificiales?
Sí, y se consideran como tales, a veces con mucho valor en el mercado.
Mientras no se intente hacerlas pasar por naturales, su fabricación es legal y se comercializan sin problemas.
Son consideradas artificiales ya sea porque son directamente fabricadas por el hombre (piedras sintéticas, cristales especiales y piedras de imitación), o porque tienen alguna manipulación sobre minerales naturales para mejorar su condición (piedras compuestas y reconstituídas)